Norma Lilia Díaz Ávila
Docente investigadora de la Escuela Normal Profr. Rafael Ramírez
Chilpancingo, Guerrero, México.
Docente investigadora de la Escuela Normal Profr. Rafael Ramírez
Chilpancingo, Guerrero, México.
"Enseñar metacognitivamente es
reconocer el valor de generar
mejores procesos de pensamiento"
Sistematizar el
capital intelectual y las
habilidades de las personas altamente
capacitadas es uno de los retos que debe asumir la educación actual para
responder a los desafíos de la sociedad del conocimiento. En este
contexto, la calidad en la formación de docentes constituye un factor
clave para el logro de los estándares internacionales de aprendizaje y
la reducción de las brechas cognitivas existentes.
En
este contexto, se comparte parte del proyecto de la investigación cualitativa en
proceso denominada: Factores asociados al desarrollo de las habilidades
metacognitivas de los estudiantes normalistas. Misma que se deriva de un
estudio cuantitativo de diagnóstico sobre el nivel de habilidades
metacognitivas de los estudiantes normalistas realizado el ciclo escolar
pasado. Este estudio, parte del supuesto de que desarrollar en un alto nivel la
metacognición en la expresión escrita, puede facilitar el proceso de consolidación de las
competencias para desempeñar una función docente acorde con los retos de la sociedad del conocimiento. Contiene
un breve comentario sobre la política educativa que enmarca el nuevo modelo
curricular de educación normal, algunos antecedentes teóricos y un sencillo
análisis de la relación entre metacognición y lenguaje.
I. Política educativa y formación docente.
En la década de los noventa, los documentos
internacionales definieron a la educación como un instrumento para fortalecer el
desarrollo humano y el bienestar social
(Delors,1996), como una palanca para
incorporar a los países menos desarrollados
en la globalización económica. Esta política, enmarcó la definición del rumbo
que seguiría en adelante el Sistema Educativo Mexicano.
Desde la firma en 1992, del Acuerdo Nacional
para la Modernización de la Educación Básica, la calidad educativa se
estableció como una categoría orientadora que marcó la implementación de
transformaciones en el sistema. Así, se impulsó la revaloración de la docencia,
bajo enfoques teóricos derivados de análisis internacionales, que dictaron la necesidad de regirse en los principios de eficacia, eficiencia y equidad; promoviendo
la renovación curricular, la
gestión estratégica y nuevas formas de
trabajo docente. Está misma política se promueve en el Plan Nacional de
Desarrollo 2001-2006. En general, las reglas del libre mercado, permearon la
planeación del enfoque educativo para el
siglo XXI.
El Programa Sectorial de Educación 2007-2012,
afirma que en la sociedad del
conocimiento, la competitividad de los países depende de la fortaleza de sus
sistemas educativos así como de la capacidad de generar y aplicar nuevos
conocimientos. De ahí que en el enfoque educativo actual, cobra vital
importancia el desarrollo de las
habilidades cognitivas como un factor para facilitar el conocimiento y la
calidad del mismo. En el marco de esta política educativa, el nuevo Modelo Curricular
para la Formación Profesional de los
Maestros de Educación Básica (DGSPE, 2010), para la formación de
profesores de educación básica, establece que se debe promover una educación conforme a las
necesidades de la sociedad actual, con ello se privilegia el fomento
de los procesos y capacidades
cognitivas para que los noveles docentes se adapten sin problema a las
aceleradas transformaciones del mundo. En
este contexto, el desarrollo del lenguaje y la cognición adquieren gran
importancia para garantizar el éxito
académico. Especialmente en
educación normal, son
indispensables no sólo para
obtener conocimientos, también son necesarias para la comunicación, la interacción social, la mejora personal y el desempeño óptimo de la función educativa.
Por otra parte, una de las premisas fundamentales que contiene este nuevo enfoque de
formación docente; es la innovación educativa,
que en la práctica conlleva al
incremento del capital intelectual, a la mejora de las competencias y al
desarrollo de habilidades asociadas con el
pensamiento estratégico, cuyo alcance se identifica claramente en la conceptualización de competencia
como: “…la capacidad del docente para
realizar un conjunto de acciones ante una situación auténtica, en las que
moviliza diversos recursos internos (cognitivos, metacognitivos,
disposicionales, atributos físicos) y externos (materiales, sociales,
simbólicos: tales como lenguajes y códigos), con el fin de solucionar un
problema."(DGSPE, 2010.p.132). El desarrollo de esta
capacidad implica que el estudiante, reflexione, tome
decisiones, elabore explicaciones y
comparta con otros del conocimiento que construya.
Los
fundamentos pedagógicos y psicológicos
de los documentos base para la reforma de educación normal (DGSPE, 2010 y
2011), resaltan la importancia de enseñar a pensar, como un aspecto necesario
para el desarrollo de las competencias docentes, en contraste con el
énfasis en el conocimiento de contenidos y el desarrollo
de habilidades básicas del Plan de estudios 1999 de la Licenciatura en Secundaria aún vigente;
en el cual no se consideran
substancialmente los elementos del meta aprendizaje y los factores
epistemológicos que intervienen en el
desarrollo de las habilidades cognitivas de orden superior, por tanto, los
estudiantes normalistas no se entrenan en
la reflexión sobre sus propios saberes, o en la forma en cómo los
producen y cómo aprenden.
Estos elementos permiten proponer la necesidad de establecer estrategias para
apoyar el desarrollo de las habilidades metacognitivas en los estudiantes que
egresarán con el plan de estudios aún vigente; en este caso a través de la expresión escrita,
porque es una capacidad que apoya el incremento del capital intelectual, el desarrollo del lenguaje y la cognición.
II. Antecedentes teóricos.
Históricamente han coexistido dos
formas principales de concebir el aprendizaje: como un proceso de asociación
y como un proceso de
reestructuración. El aprendizaje
por asociación fue desarrollado por los modelos
mecanicistas, propios del paradigma conductista, y el aprendizaje por reestructuración por las posiciones organicistas que
fundamentan el enfoque cognitivo (Pozo 1997,p.12). El movimiento investigativo
generado por la psicología cognitiva ha evolucionado hasta nuestros días debido
a que se preocupa por el beneficio
que la enseñanza de
habilidades intelectuales trae a la
educación. Desde los años 50 se
desarrollaron en el mundo diversos estudios sobre la estructura de los procesos
cognoscitivos, que ayudaron a integrar el marco conceptual actual. La
ciencia cognitiva ha contribuido a la formulación y evolución
de la teoría de la
inteligencia, la comprensión de lo que causa la ejecución
cognitiva cualificada y de lo que debería enseñarse en las escuelas (Bruer,1995,p.63).
En los
años 70 y 80, el tema del desarrollo de las habilidades del
pensamiento cobró mayor interés para científicos y educadores. Se realizaron
investigaciones para detectar
dificultades de los estudiantes para aprender, resolver problemas y tomar
decisiones; se reseñaron nuevas maneras
de enseñar y estudios para analizar el procesamiento de la información y las habilidades que desarrollan los estudiantes mientras resuelven
problemas (Sánchez,2002).
La
investigación de los procesos cognitivos basado en supuestos constructivistas inició en Europa con Binet, Piaget Bartlett,
Dunker, Vigotsky y la Gestalt (Pozo1997 y Hernández 2006). El constructivismo
que hoy conocemos se sustenta en las teorías de Piaget, Vygotsky y los interaccionistas semióticos, es una
teoría sobre el conocimiento y el aprendizaje, describe el saber y cómo se llega a él. Este paradigma sostiene que la función del conocimiento
es fundamentalmente adaptativa,
de ahí que las estructuras conceptuales que constituyen el significado y el
conocimiento, son constructos que
cada persona elabora para sí (Gayou,2003,p.47). En el campo de la investigación educativa
constructivista existen dos tendencias:
la cognitiva y la sociocultural. La teoría sociocultural acuñada
por Vygotsky, pone el acento en el origen sociocultural de los proceso psicológicos superiores y el
vínculo entre aprendizaje, desarrollo y contextos de relación interpersonal (Lomas,2001,p.51). Es importante
señalar que Vygotsky realizó estudios sobre
psicología evolutiva, psicolingüística
y sobre cuestiones relativas
a la educación, el lenguaje es para este
autor un aspecto fundamental en el proceso de aculturación y el desarrollo de
las funciones psicológicas superiores; un concepto medular en esta teoría es la Zona de Desarrollo Próximo.
En
la época contemporánea, se multiplicaron las investigaciones,
que integraron disciplinas como la psicolingüística, teoría de la comunicación,
teoría de la información,
teoría de sistemas y la
psicología cognitiva, mismas que encontraron una plataforma común: el lenguaje
y sus productos (Argundín,1994,p.2). Se han estudiado los procesos de desarrollo
humano, la relación entre desarrollo cognitivo y lingüístico, o bien respecto al
progreso de la cognición y el
conocimiento lingüístico.
Respecto a las habilidades
metacogitivas para la competencia escritora, destacan los aportaciones de
Daniel Cassany (1999,2002), Serafini (1999,2005), Flower (1979), Flower y Hayes
(1980,1981), Garton (1994), Ellen Gagné (1991), Lomas (1997,1998,1999) Jiménez
Alexandre (2010), Perkins(2000), cuyos
estudios consideran la teorías de: Vygotsky, Flavell y Gardner (metacognición),
Bruner y Ausubel, (Teorias del aprendizaje escolar), Nickerson,Nisbeth
(programas para enseñar a pensar y enseñanza de estrategias cognitivas),
Ferreiro, Teberosky (enseñanza de la lengua escrita), K.Goodman (enseñanza de
la escritura), entre otras.
III. Metacognición
y lenguaje escrito.
Según
la ciencia cognitiva todos los humanos tenemos
la misma arquitectura cognitiva básica,
aunque la capacidad de memoria y la velocidad del procesamiento varíe entre los individuos (Bruer,1995. p.63),
La psicología cognitiva a nivel general “…concibe el aprendizaje como un proceso
activo, la enseñanza consiste en
facilitar el procesamiento mental activo por parte de los estudiantes” (Gagné,1991,p.29),
y Ausubel afirma que un aprendizaje es significativo cuando “puede
relacionarse de modo no arbitrario y con lo que el alumno ya sabe” (Pozo
1997.p.211), en el mismo sentido, Vygotsky
siempre sostuvo que el aprendizaje
humano es un proceso en esencia
interactivo, y presupone una naturaleza
social específica y un proceso mediante el cual los niños acceden a la vida
intelectual que los rodea (Hernández, 2006). El aprendizaje es funcional cuando
los conocimientos aprendidos pueden ser efectivamente utilizados (Coll, 1997,p.167).
Lo anterior, permite afirmar que el desarrollo de la competencia cognitiva está
vinculado al tipo de aprendizajes específicos y experiencias educativas que tengan los estudiantes.
En
los ochentas, los científicos cognitivos
introdujeron en la investigación el concepto de metacognición, para Perkins
(2000,p.104) es un conocimiento acerca de cómo funciona la cognición; junto con
Robert Swartz definió cuatro niveles de metacognición: el tácito, el
consciente, el estratégico y el reflexivo. En este análisis, es importante la idea que desde la psicología
cognitiva propone John Flavell (1977, citado por Bruer 1995),
que la considera como el cuarto y más
alto nivel de la actividad mental, como
el control que una persona tiene sobre sus propios procesos cognitivos y consiste en un
conjunto de conocimientos y procesos intelectuales que toman la cognición como
objeto o que regulan un aspecto determinado del funcionamiento cognitivo. Dicho en otros
términos, es la capacidad del sujeto para reflexionar sobre su
cognición, por ello, su desarrollo juega un importante papel en la
construcción y uso de conocimientos.
Si
se considera que una de las capacidades fundamentales para la educación e
innovación en la conformación de las sociedades del conocimiento es sistematizar el capital intelectual y las
habilidades de las personas altamente capacitadas (UNESCO, 2005), es
comprensible la importancia que tiene el
estudio de la cognición y metacognición, y de lo que implica una habilidad;
misma que se conceptualiza como una
disposición natural o adquirida en un campo determinado del comportamiento,
como la facultad de aplicar el conocimiento procedimental, a través
del proceso de aprendizaje en el cual el conocimiento conceptual se transforma
en imágenes, y el conocimiento procedimental en habilidades o hábitos mentales
(Sánchez, 2002,p.15).
Tomando en cuenta la
definición establecida en el PE 1999 de la Licenciatura en Educación
Secundaria, así como los planteamientos de Escudero (2001) y Serafini (1999),
las habilidades intelectuales son
aptitudes que potencializan el aprendizaje de nuevos conocimientos y determinan
las formas habituales de trabajo académico del estudiante. Las operaciones cognitivas son las que
ayudan a generar significados y aplicar conocimientos y las metacognitivas son las que explican, dirigen y mejoran la manera
como se producen y mejoran estos significados (Sánchez,2002). En síntesis, el metaconocimiento
es indispensable para desarrollar la habilidad de aprender a aprender.
Para Bruer (1995,p.89), las habilidades cognitivas de alto nivel implican conciencia de lo que está
ocurriendo en la memoria, en su
funcionamiento por ello determinan la acción y cómo las personas controlan esos
procesos; se pueden transferir del
aprendizaje en la escuela a las situaciones en el mundo real y permiten a los estudiantes utilizar lo
que ya saben para aprender otras cosas con mayor rapidez.
Otro aspecto importante que debemos revisar es el lenguaje
escrito, mismo que se concibe como
un medio de pensamiento y aprendizaje,
Goodman (1995,p.69-70), afirma que su
desarrollo está directamente
relacionado con el éxito en la escuela.
Para Alison
F. Garton(1994,p.15), el lenguaje es
comunicación, y el desarrollo
cognitivo es un proceso activo que requiere de la facilitación social para un
progreso óptimo, afirma que “Concretamente,
el lenguaje es entendido como un sistema de representación, un sistema que
media en el desarrollo cognitivo". Flower y
Hayes (citados por Cassany, 2002), afirman que el escribir es una actividad
retórica, en ella se producen actos de aprendizaje porque el autor debe hacer
un análisis correcto de las características del problema y se apoya en su creatividad y
capacidades para solucionarlo; así, los procesos mentales de la composición
tienen una organización jerárquica y concatenada. El escribir se compone de
tres procesos mentales: planificar, redactar y examinar; de esta forma, durante
la redacción de un escrito, el escritor
transforma las ideas que tiene en lenguaje visible y comprensible para el
lector, “…los procesos de pensamiento son
como herramientas que el escritor utiliza para construir un objeto: el texto.
El decide cuando las utiliza y en qué orden” (Cassany 2002,p.155).
Los estudios que
se han realizado hasta el momento han encontrado que los individuos que
poseen la misma destreza de
escritura pueden presentar variaciones
en la calidad de su trabajo
escrito, si poseen distintas cantidades de conocimiento declarativo
respecto al tema sobre el cual escriben (Gagné1991,p.299), es
decir, los escritores diestros generan más ideas y
aparentemente poseen claves internas
que les ayudan a generarlas;
su objetivo es cómo lograr
la cohesión y la
comunicación de significados además de que
automáticamente aplican las
reglas de ortografía y gramática; por otra parte a los
que tienen menor habilidad para
la escritura les preocupa el estilo y la apariencia superficial; su
propósito principal es evitar errores y
recuperar conocimientos sobre un
tema dado, no tienen las destrezas de la
ortografía, la gramática y la
puntuación automatizadas y están más
acostumbrados a las claves externas
(conversacionales) para la producción de ideas. Con estos elementos,
podemos decir que la habilidad de expresión escrita
significa el dominio del saber y el
saber hacer. Por otra parte, las investigaciones realizadas en este campo, hacen evidente que las personas difieren en la forma en cómo generan
sus ideas, en su capacidad y en las metas que se establecen para
realizar cada una de estas acciones.
Saber escribir un texto académico es
muy importante en el sistema escolar pues con frecuencia los estudiantes son
evaluados en función de la
calidad de éstos (Serafini,1999,p.25), sin embargo, muchas prácticas
tradicionales propician que los
estudiantes vean a la escritura como una tarea que consiste solo en recitar al profesor lo que saben (Bruer,1995,p.29). Cuando
una persona consigue desplegar sus habilidades cognitivas y metacognitivas para resolver el problema de escribir
eficientemente un texto, evidencia no solo su conocimiento conceptual y
procedimental, también muestra el nivel de intervención que ha tenido, la
mediación recibida para apoyar su
desarrollo intelectual.
En síntesis, para un docente en
formación, consolidar su expresión escrita
tiene gran trascendencia, no solo como un medio para desarrollar sus
habilidades de pensamiento en un alto nivel y mejorar su desempeño académico; también es
importante por la posibilidad que tiene de
enseñarlas a sus alumnos y de asumir
el nuevo rol demanda la sociedad del conocimiento.
IV. En vez de
conclusiones, inicios.
El nuevo modelo curricular en
educación normal establece que los estudiantes normalistas además de saberes,
debe tener la capacidad de generar y usar conocimientos y pensar de modo reflexivo y crítico para desarrollar competencias
docentes. Los estudios
realizados sobre este tema, indican que las competencias no se aprenden en
cursos específicos, ni tampoco al margen
de los contenidos; se construyen mediante el proceso formativo y el estudio personal. Por
tanto, una manera de
afrontar este reto, consiste en implementar acciones complementarias a las
establecidas en el plan de estudios de
secundaria aún vigente, en
este caso, se propone el estudio de los
factores que posibilitan u obstaculizan el desarrollo de las habilidades
metacognitivas de expresión
escrita, para diseñar e implementar una propuesta didáctica dirigida a que los
estudiantes normalistas desarrollen su pensamiento en un alto nivel mediante la escritura.
La
redacción de ensayos argumentativos constituye
un instrumento importante dentro de esta
propuesta, pues este tipo de textos lleva a los alumnos a ejecutar determinadas
tareas de pensamiento, a usar operaciones mentales y estrategias para
expresarse, implica la habilidad de evaluar el propio pensamiento, la
disposición para invertir tiempo en examinar alternativas o maneras de expresar
argumentos, criticas y la capacidad de asumir una postura. Permite al
estudiante aplicar un proceso o procedimiento, que ha adquirido a través de la
práctica y muestra la capacidad que tienen de crear, adaptar, organizar y usar
el conocimiento. Significa para el
estudiante normalista la posibilidad de desarrollar habilidades cognitivas y
metacognitivas para construir, usar conocimientos, estimular su pensamiento,
mejorar la capacidad de establecer
conexiones lógicas, comparar y contrastar soluciones a problemas. En síntesis,
le posibilitará sistematizar su capital cultural y ser competente a nivel
profesional.
Bibliografía.
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Barcelona
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Cassany,
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se aprende a escribir. Barcelona, España: Paidós Comunicación
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Académico para la Reforma Curricular de las Escuelas Normales
Garton,
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Perkins David (2000) La escuela inteligente. Del
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SEP-Gedisa.
Pozo,
J.I. (1989) “Teorías cognitivas del
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Serafini,
María Teresa (1992) Cómo se escribe.
México: Paidós
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